Menos mal que este año sí que nos vamos a poner hasta arriba de coger setas, ir preparando bien las cestas, limpiando las navajas, engrasando las botas de andar, envinando las botas de vino y así todo lo que se os ocurra.
Nos vamos a conocer la comarca de Almazán, y entiendo que visitaremos esos famosos pinares cerca del Aula de la Naturaleza Rio Izana situada en Matamala de Almazán. El lugar de pernocta será el Hotel Villa de Almazán (****).
Como en años anteriores os paso unas pequeñas notas sobre alguna actividad que complemente nuestra afición principal, recolectar (?) setas.
Como no estamos muy lejos ni de Riaza ni de Madrid (105 Km en el primer caso, 190 Km en el segundo), esta vez podremos aprovechar tanto la tarde del viernes como un buen domingo.
Os indico algunos sitios que considero interesantes:
Ermita de San Baudelio, cerca de Berlanga de Duero, una joya del prerrománico, de influencia mozárabe. Para quien no la conozca hay que ir sí o sí, para quien si la conozca hay que volver. Incluso los avatares de su reciente historia son muy interesantes. Para comer el restaurante Casa Vallecas en la misma Berlanga es una opción a tener en cuenta, platos innovadores y excelente carta de vinos a precios razonables. Más económico y también buen sitio es el Restaurante de la Casa Rural San Baudelio cerca de la ermita.
Para los que venís de Madrid, por supuesto una parada en Medinaceli, la ciudad segura, hay que subir al cerro y no quedaros en la ciudad nueva que ésta no vale nada. Luego arriba solo con pasearla ya tenéis para un rato. No dejéis de comprar unos dulces celestiales en el convento de las monjas clarisas, ya me lo agradeceréis.
Compensa acercarse a conocer el Monasterio cisterciense de Santa María de Huerta y no perderse la escalera de acceso al púlpito de lectura en el refectorio.
Rello, un pueblecito enriscado con un rollo de hierro.
La galería románica de la iglesia de San Miguel Arcángel en Andaluz.
Tengo pendiente de conocer, y aprovecharé esta ocasión para hacerlo, la Plaza Mayor de Morón de Almazán.
Y por supuesto no podemos irnos sin conocer la propia Villa de Almazán, no hay que perderse los singulares arcos que sujetan el cimborrio de la iglesia de San Miguel, como veis por esta zona hay más migueles que en la propia asociación.
Vamos que ya no queda nada.
Miguel Ángel Saldaña

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